Adrian MacTavish es el hijo del magnate británico de la
moda. Su vida discurre trabajando en las oficinas de Londres donde, además,
disfruta de una vida de lujos y comodidades. Sin embargo, ha llegado el momento
de dejarlo todo ya que Adrian tiene la impresión de haber estado viviendo la
vida que su padre le ha organizado. ¿Y qué mejor lugar para empezar que Verona?
Chiara es la dueña de La Sonrisa de Julieta, una
trattoria en el centro mismo de Verona y necesita contratar a alguien más para
dar abasto con el trabajo. Cuando Adrian se presenta dispuesto a hacerlo, no
puede ni imaginar lo que ello supondrá para ambos.
Comenzamos
leyendo Verona, Julieta y tú
sospechando lo que el autor nos iba a ofrecer: una preciosa historia entre dos
desconocidos que se va fraguando lentamente al amparo de una ciudad que
enamora. Porque señor@s ¿qué hay más romántico que la ciudad de Romeo y
Julieta? Porque por suerte, la historia que tenemos entre manos tiene final feliz.
Las
primeras páginas de la novela nos sumergen en la vida del protagonista, un
hombre atractivo, exitoso y rico que, lejos de sentirse feliz por lo que le
rodea, está harto de la vida que han diseñado para él y del peso de su
apellido.
Adrian
MacTavish se replantea su presente, sí, pero sobre todo lo que está por venir.
Quiere ser libre, decidir por sí mismo, demostrar su propia valía y forjarse un
futuro que lo complazca. Así que hace las maletas y decide comenzar de cero,
aterrizando en la preciosa ciudad de Verona.
A
nosotras nos encantan los hombres como él, que saben dar un golpe sobre la mesa
(metafóricamente, se entiende) para luchar por sus convicciones y más cuando su mayor
obstáculo es su propio padre, un hombre nada acostumbrado a que le digan que
no.
Chiara,
por su parte, es una mujer sencilla, práctica y luchadora, que pone todo su
empeño en seguir adelante con el negocio familiar, renunciando a vivir más allá
de las puertas de la trattoria. Pero
esconde un secreto: es romántica hasta la médula y sueña con descubrir un
hombre que demuestre cuánto la ama.
Desesperada
por encontrar un nuevo camarero que le ayude a conservar La Sonrisa de Julieta,
Adrian se convertirá en su tabla de salvación, pues se adaptará al nuevo
empleo, a la ciudad… y a la dueña, despertando una pasión que Chiara no
imaginaba.
Entre
plato y plato, botellas de vino, roces accidentales y miradas cruzadas, el amor
se irá cociendo a fuego lento, demostrando que dos personas que provienen
de ambientes completamente diferentes pueden estar destinadas a estar juntas.
Pero
no todo es fácil en esta vida y la pareja deberá vencer algunas dificultades.
Suerte que Chiara cuenta con la maravillosa Rosalina (¡qué delicia de mujer!),
que no solo se alzará como la voz de la razón, sino quien también sabrá leer su
corazón.
Así que Verona,
Julieta y tú ha resultado una entretenida
novela de ritmo ágil y con un telón de fondo maravilloso.
Confesamos que nunca hemos estado en Verona, pero sin
lugar a dudas la ponemos en nuestra lista de futuros destinos. Mientras tanto, solo nos quedará
soñar.Si os ha entrado el gusanillo y queréis saber más sobre este escritor y sus novelas, no dejéis de visitarlo en su blog.





